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Consecuencias Psicológicas del Coronavirus


De repente nuestra vida cambió. De tener nuestra rutina diaria hasta encontrarnos aislados socialmente.  Desde que el Gobierno decretó el Estado de Alarma debido a la crisis sanitaria por el Coronavirus, vivimos en una especie de burbuja llamada confinamiento.  Un hecho sin precedentes que acapara al conjunto de la población mundial y que sin duda marcará un antes y un después en nuestras vidas, en nuestra forma de ver el mundo y en nuestra forma de relacionarnos; y con ello una adaptación a la nueva situación.

 No es extraño por tanto que muchas personas se pregunten qué efectos tendrá este acontecimiento, especialmente a largo plazo, no siendo exclusiva la preocupación por ellos mismos, sino por familiares, amigos, etc.

La incertidumbre provocada ante un futuro incierto es uno de los factores más destacables, sin olvidar el miedo. Una combinación que, en caso de no ser bien gestionada, podría tener serias consecuencias para nuestra salud mental.

La cuarentena nos obliga a permanecer en casa, y esto nos lleva a sufrir un estrés latente y continuado, más cuando en el hogar hay hijos/as pequeños/as a los que tenemos que atender.  También parejas, las cuales conviven más tiempo, y si bien es un momento para reforzar vínculos, también puede existir el caso contrario, llevando la relación a una tensión emocional que puede acabar resintiéndola. Por otra parte, es importante valorar las consecuencias psicológicas en aquellas personas que pasan la cuarentena en soledad, o los sanitarios que están en primera línea jugándose la vida y que tienen que gestionar la impotencia que supone no poder salvar muchas vidas.

El confinamiento puede traer estrés, pero también ansiedad debido a pensamientos catastrofistas ante escenarios desconocidos, una incertidumbre generada ante un futuro incierto. Los humanos necesitamos saber que pasará para tener cierto control sobre nuestro entorno y al no poder tenerlo sentimos frustración, otro aspecto destacable que no podemos obviar.

Una forma de intentar manejar esta incertidumbre es estar informados, pero debemos tener cuidado, pues un exceso de información que además en muchas ocasiones no está contrastada, podría tener efectos negativos en nuestra salud a nivel emocional, aumentando nuestro nivel de ansiedad, somatización y tristeza. Debido al miedo al contagio, también pueden aparecer mayor número de trastornos Obsesivos – Compulsivos, sobre todo, los relacionados con rituales de limpieza, así como más casos de hipocondría, donde la persona necesita comprobar su estado de salud continuamente. Todos estos síntomas (tristeza, angustia, obsesión por nuestra salud y la de los demás, etc) son normales debido a la situación extraordinaria que estamos viviendo, sin embargo, si permanecen a lo largo del tiempo o nos limitan en el momento de volver a nuestra vida normal, es necesario pedir ayuda a un profesional de la psicología para que nos ayude a gestionar o eliminar este problema lo antes posible, de forma que no llegue a cronificarse.

Para minimizar las consecuencias que pueda tener el confinamiento en nuestra salud, podemos seguir una serie de pautas:

Establecer rutinas que nos ayuden a estar activos y entretenidos, combinando actividades productivas, con actividades de ocio y algo de deporte. Podemos aprovechar para leer, cocinar, formarnos, o hacer aquellas actividades para las que nunca tenemos tiempo. Esto nos ayudará a reducir el estrés ya que nos sirve para controlar lo que sí depende de nosotros.

Mantener el contacto social a través del teléfono o videollamadas. Los seres humanos somos sociales por naturaleza y en esta ocasión más que nunca necesitamos apoyarnos unos a otros.

Buscar actividades para hacer en familia, que nos permitan también mejorar la convivencia como juegos de mesa, películas, videojuegos, etc. Sin olvidar que también es importante respetar el espacio individual.

Expresar cómo nos sentimos, aceptando que el miedo, la tristeza, la rabia, la frustración, etc son emociones normales. Si nos atrevemos a compartirlas, puede suponer un gran alivio para todas las personas que convivan en la casa.

También es importante ayudar a los más pequeños a expresar sus preguntas o sus miedos. Escucharlos con empatía, sin cuestionar sus emociones ni intentar quitarles importancia, y darles respuestas adaptadas a su edad, puede ayudar mucho a que manejen mejor esta situación.

Tener un descanso adecuado. Muchas personas han tenido durante estos días de confinamiento problemas de insomnio, este síntoma es bastante normal debido a que nuestro cerebro se está adaptando a una situación nueva que genera bastante estrés, así como a un posible cambio en nuestras rutinas o no gastar suficiente energía durante el día. Para reducir este problema, es conveniente que nos acostemos y despertemos siempre a la misma hora, hacer ejercicio físico al menos seis horas antes de acostarnos, reducir el consumo de cafeína, no dormir siestas y hacer alguna actividad relajante antes de dormir, como una ducha, leer o escuchar música. Si seguimos una buena higiene del sueño, en poco tiempo volveremos a poder dormir bien.

Si estás buscando un psicólogo/a en que te ayude a gestionar la ansiedad que supone el confinamiento, o a manejar los miedos de la vuelta a la “normalidad”, puedes ponerte en contacto con nosotros sin compromiso. Tenemos un gabinete de psicología en Sevilla, y también podemos atenderte de forma online.

 

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