Fobia Social

Fobia social

 

Psicólogo Sevilla - Cribecca

 

 

 

 

 

"Nada impide tanto que seamos naturales, como el deseo de parecerlo"

François, Duc de La Rochefoucauld

 

La Fobia Social se define como un “miedo acusado y persistente a las situaciones sociales o actuaciones públicas por temor a que resulten embarazosas.

Todos solemos experimentar ansiedad, incertidumbre e inseguridad ante situaciones novedosas, desconocidas o social-evaluativas como una entrevista de trabajo o conocer personas nuevas, pero una vez roto el hielo, casi todos logramos convertir esos encuentros en una experiencia agradable o neutra.

Sin embargo, la persona con fobia social experimenta invariablemente un miedo o temor intenso ante determinadas situaciones sociales, incluso cuando anticipa la posibilidad de tener que exponerse a ellas. El nivel de ansiedad es tan elevado, que pueden aparecer señales físicas como taquicardia, sudoración, temblor de voz, visión borrosa, escalofríos, rubor facial, etc llegando a experimentar crisis de angustia en las situaciones temidas. El miedo a estos síntomas físicos es la principal preocupación de muchas personas que presentan fobia social, ya que cualquier muestra de ansiedad en las situaciones sociales se percibe como un aumento de la probabilidad de evaluación negativa por parte de los demás.

La característica esencial de este trastorno es el miedo a ser evaluado en una situación social. Normalmente la persona tiene miedo a la evaluación negativa, aunque también puede aparecer miedo a la evaluación positiva, que lleve a la persona a sentir que es el centro de atención. La persona que lo sufre reconoce que este temor es excesivo o irracional.

 

Las situaciones sociales más temidas por una persona con fobia social son:

 

• Acudir a una fiesta o encuentro social

• Hablar por teléfono con una persona desconocida

• Tener una entrevista de trabajo

• Hablar con figuras de autoridad

• Hablar en las reuniones

• Comer/beber en un contexto público

• Escribir delante de los demás

• Cometer un error en público (ej: pronunciar mal una palabra)

• Correr/andar en un lugar público concurrido

• Preguntar por un artículo en una tienda o hacer una devolución

• Hablar en público

 

Debido a este miedo tan intenso la persona finalmente opta por evitar las situaciones sociales temidas, lo que conlleva un gran deterioro en su calidad de vida y relaciones sociales, pudiendo afectar, incluso, al rendimiento laboral y educativo (dejar de acudir a entrevistas de trabajo, no asistir a cursos de formación, no hacer preguntas en clase, etc). Si en algún momento no puede evitar estas situaciones, las experimenta con ansiedad y malestar intensos.

La fobia social es un trastorno de ansiedad complejo y muy incapacitante para la persona que lo sufre, por ello no debemos confundirlo con la timidez. Algunas diferencias entre fobia social y timidez las encontramos en la siguiente tabla:

 

Timidez

Fobia Social

Rasgo de personalidad normal

Trastorno psicológico

Inhibición y reticencia social

Presencia de ansiedad notable, incluso angustia, en las

situaciones sociales evaluativas o en la anticipación

de las mismas

Puede participar en interacciones sociales cuando sea necesario

Propensos a mostrar una ejecución social pobre

Menos propenso a evitar situaciones sociales

Evitación frecuente y generalizada de las situaciones sociales

Muy común en la población

Menos común en la población

Tiene un curso transitorio para muchas personas

Mayor duración, más crónica y no-remitente

Aparición temprana, quizá en los años preescolares

Aparición en la adolescencia

Menor deterioro de la vida cotidiana

Mayor deterioro social y ocupacional

Como vemos, es un trastorno que suele aparecer en la adolescencia, y aunque se trata del trastorno de ansiedad más común (y el tercero de todos los trastornos psicológicos) las personas que lo padecen no suelen pedir ayuda o tardan muchos años en hacerlo (una media de 16 años). Esto se debe, entre otros factores, al miedo a ser evaluado por el psicólogo, a la creencia de que no tiene solución o que se pasará con los años, a la escasa importancia que le dan las personas de su entorno (calificando a quien lo padece como una persona “muy tímida”) y a la misma vergüenza por padecer el trastorno. Además, la fobia social tiende a pasar desapercibida para los médicos de atención primaria.

Sin embargo, si no recibe una adecuada atención psicológica, el trastorno llega a ser crónico e irremitente, influyendo notablemente en la calidad de vida de la persona que lo sufre.

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